Bote con tiras adhesivas conmemorativo por el 90 aniversario de Hansaplast.

90 años de experiencia
en el cuidado de heridas

¡Nueve décadas dedicadas al cuidado de las
heridas y al alivio del dolor!
Celébralo con nosotros, y verás cómo hemos
evolucionado, desde que inventamos la primera
tira en 1922 hasta convertirnos en tu compañero
de confianza, para que nada se interponga en tu día a día.

Cuando Hansaplast inventó la primera tira adhesiva en 1922, el tratamiento de las heridas experimentó una revolución. Sólo entonces llegó a ser posible cuidar las pequeñas lesiones y percances de la vida cotidiana sin la ayuda de un médico. Acudiendo simplemente al botiquín y aplicando un apósito.

Hace ya 90 años que la marca internacional Hansaplast es sinónimo de tradición, innovación y confianza.  La investigación permanente y las nuevas tecnologías están estrechamente relacionadas con esta historia de éxito. Está presente en más de 50 países y es líder en el cuidado de heridas en 17 de ellos. Los consumidores de todo el mundo pueden elegir entre una amplia gama de productos Hansaplast que cubren una gran variedad de necesidades – desde el cuidado de pequeñas heridas, dolores de espalda, articulaciones, reducción de cicatrices hasta el cuidado de los pies.

Somos dignos de confianza de las madres, valorados por los atletas y recomendados por expertos farmacéuticos y médicos.

Este es el motivo por el que nos gustaría celebrar estos 90 años de Hansaplast contigo y compartir las historias que hemos recopilado de tratamientos a lo largo de las décadas, desde que todo empezó en 1922...


Hitos de Hansaplast;
y relatos de tratamientos a lo largo de los años.

1922: Envase histórico de tiras adhesivas Hansaplast. Clase de costura de chicas de 1922 con botón, tijera e hilo azul de la época.

1922

"A comienzos de los años 20, mi abuela Helma era una joven estudiante en una clase de costura, le gustaba contar la historia de cómo todas las chicas hablaban y bromeaban en lugar de concentrarse con las agujas y la tela. Huelga decir que este comportamiento no era muy del agrado de la profesora. Debido a la falta de pericia con la aguja, durante este año se utilizó un montón de tiras...“.


1930

Se introdujo la primera tira antibacteriana, que contenía plata fina con  efecto reductor de bacterias. Su nombre; “Hansaplast Plata”. Dado que la producción era demasiado costosa, el producto se retiró del mercado.


1933: Madre y bebé. Envase histórico de tiras adhesivas Hansaplast.

1933

“Recuerdo que el primer verano en nuestra casa de la montaña fue al mismo tiempo alegre y ajetreado. Pedro estaba haciendo los últimos arreglos y yo, me las apañaba con lo más básico de las labores de casa, parecía tener siempre una tira en uno de mis dedos. Sin embargo, me sentía feliz.”


1951

“Yo era una niña traviesa aficionada a los deportes masculinos, y siempre competía con mi padre. Uno de los veranos rivalizamos sobre quién podía saltar más lejos dentro del agua, y sufrí un rasguño en mi tobillo cuando topé con una roca. Aunque aquel día se acabó la natación, compartí  bocadillos con mi padre sobre la toalla”.

1951: Niña rubia sobre la espalda del padre. Envase de tiras adhesivas Hansaplast histórico.

1953

Por primera vez, Hansaplast produce tiras impermeables para los dedos.


Una verdadera innovación para los consumidores. Se lanzaron las primeras tiras Hansaplast: estériles y envasadas individualmente.

1960

1969

“De pequeña, me gustaba conducir el kart de mi hermano. Aceleraba en las escaleras de nuestra casa y daba un salto. Un día me lesioné la rodilla, mi madre acudió corriendo, me besó la herida y la cubrió con una tira. ¡Me sentía orgullosa de mi aventura y de mostrar la tira porque había tenido un  accidente de coche!”

1969: Niña de 6 años en un kart a finales de los años 60. Envase histórico Hansaplast, de 20 tiras adhesivas.

1975: Comunión familiar en los años 70. Envase histórico de apósitos Hansaplast.

1975

“¡La comunión de mi hermana…un gran acontecimiento que siempre recordaré! Estaba jugando en el patio de la iglesia y tropecé con un enorme adoquín lesionándome la rodilla y desgarrando los pantalones que mi madre había pedido prestados al hijo de una vecina. Aunque dí "alaridos", me quedé tranquilo cuando me pusieron una tira…Esta fotografía se tomó inmediatamente antes del incidente…”


1978

Se introduce la primera tira exclusiva de farmacias, para tratar especialmente la piel sensible. Se denomina Hansamed.


¡Es flexible! Hansaplast lanza las primeras tiras elásticas.
1984

1989

“¡Mi primer Escarabajo! Me compré el coche con el dinero ganado en mi primer trabajo. Aquella primavera apenas se me veía por casa, sólo se me podía encontrar en el garaje o debajo del coche. Mi novia curaba las heridas con las tiras Hansaplast”.

1989: Tres jóvenes al lado de un Volkswagen escarabajo. Envase de apósitos Hansaplast de la época.

1992: Chica dando de comer a un caballo en los años 90. Envase de apósitos Hansaplast standard.

1992

"Los caballos han ejercido siempre una gran fascinación sobre mí. Así, cuando conseguí a Romeo me sentía como en el cielo. Ha sido mi compañero desde hace 20 años y nunca me tiró..., sin embargo, siempre llevo alguna tira conmigo cuando voy a verle... Siempre sufro algún pequeño rasguño en una parte u otra cuando estoy en el establo”.


1996
Ducharse sin que la herida se humedezca: Hansaplast introduce “Aqua Protect”.

1997: Pareja joven abrazándose. Antiguo envase con apósitos para ampollas Hansaplast.

1997

“Nunca olvidaré la primera vez que visité a mi amor de verano en Munich…Llevaba mis zapatos nuevos más elegantes, pero él quería mostrarme los lugares de interés… Al poco tiempo aparecieron ampollas en mis pies. Sólo los apósitos para ampollas SOS me salvaron ...y, un año después, Jan y yo nos casamos.”


El surtido Hansaplast se amplia para incluir vendajes de articulaciones para manos, codos, pies y rodillas.

1999

2002

Aparecen los nuevos tamaños de parches térmicos terapéuticos de Hansaplast, para aliviar el dolor de las zonas cervical y lumbar.


2012: Envase de Hansaplast Extra Power. Casa en el árbol, clavos y un tablón de madera.

2012

“Construí una casa en el arbol para mi hijo de 3 años, lo que supuso un montón de martillazos y astillas. Mi hijo trepó aquí y allá en la interminable cabaña y jugó a los piratas. Cayó y sufrió un rasguño en la espalda al deslizarse por el tobogán de la nueva casa del árbol... Aquella tarde, ambos estábamos envueltos en tiras: Él las lucía en su espalda y yo, en mis dedos”.